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Esta página es un homenaje tanto a la labor de la Universidad Complutense y su Fundación, como a la de tantos otros que dedican sus esfuerzos a la mejora de la enseñanza y a la transmisión de los valores y el conocimiento de nuestra cultura.

Esta labor, fruto del trabajo diario de miles de personas, ha ido calando hondo en la sociedad española, de forma que durante los últimos años la mejora del nivel educativo de la población universitaria y de postgrado, así como la de los sectores más mayores, se ha ido desarrollando de manera envidiable. A través de los muchos vehículos que la universidad española, de la que la Universidad Complutense de Madrid es su máximo exponente, ha puesto al servicio de la sociedad, los españoles han mejorado su preparación y sus conocimientos. Tanto es así, que ahora se puede afirmar con rotundidad y sin exageración, que los universitarios españoles están a la altura de los de cualquier otro país europeo.

Mención aparte merece la educación de los más jóvenes, por los que las instituciones universitarias, junto a una gran comunidad de educadores, psicólogos y pedagogos, han ido desarrollando una labor formativa formidable. Desde los métodos más tradicionales, a través del uso de los cuentos infantiles para transmitir valores a los niños, hasta el desarrollo de programas de investigación avanzados para analizar la asimilación de las conductas y patrones cerebrales, todos han contribuido a un mejor entendimiento del proceso de aprendizaje, y a una mejora de la ejecución del mismo, que se plasma actualmente en los niños españoles de hoy, los hombres del futuro sobre los que descansará la responsabilidad de continuar con esa labor

Para los jóvenes españoles, el acceso a la universidad se ha convertido durante las últimas décadas, en una necesidad marcada por la exigencia de la economía y la cultura actuales. Los estudios avanzados, lejos de ser una meta que se recuerda con nostalgia una vez alcanzada, se convierten ahora en un trampolín, una plataforma de lanzamiento lo suficientemente sólida como para sustentar toda una carrera profesional, en la que el espíritu de aprendizaje y las inquietudes incultadas durante el periodo universitario se convertirán en el activo más valioso de los diplomados y licenciados.

Tampoco podemos olvidar el papel de la universidad como valedora de los valores y principios fundamentales de libertad e igualdad. A lo largo de sus siglos de existencia, la universidad ha sido el refugio de los pensadores más inquietos y avanzados de cada época, alzando la voz contra las injusticias y los atropellos que tan frecuentemente se han dado en nuestra historia. Valga por ello nuestro agradecimiento a tan insigne institución, y nuestro compromiso de velar porque sean estos mismos principios quienes sigan marcando la guía y el camino de la universidad en España.

Deseamos que esta alentadora imagen de progreso y futuro siga su curso en los años venideros